Pasaje al acto

El concepto de “pasaje al acto” viene de la psiquiatría francesa. Se refiere a los actos impulsivos, de naturaleza generalmente violenta o criminal, que a veces señalan el comienzo de un brote psicótico.

Como lo indican las palabras mismas, se supone que estos actos marcan el punto en que el sujeto pasa de una idea o una intención violenta al acto correspondiente. Como estos actos pueden ser atribuidos a la psicosis, algunos regímenes jurídicos (como el francés) absuelven de responsabilidad a los sujetos que los cometen.

En la primera mitad del siglo XX, cuando las teorías psicoanalíticas comenzaron a difundirse en Francia, se volvió corriente emplear la expresión “pasaje al acto” para traducir el término freudiano “Agieren”; es decir, como sinónimo del “acting out” inglés.

Pero Lacan, a principios de los sesenta, propuso una diferenciación entre estos dos conceptos y expresiones. Aunque ambos resultan ser últimos recursos contra la angustia, el sujeto que realiza un acting out aún permanece en la escena, mientras que el pasaje al acto implica su salida total de la escena. El acting out es un mensaje simbólico dirigido al gran Otro; el pasaje al acto es una huida respecto del Otro, un escape hacia lo real.

El pasaje. por ende, al acto es una salida de la red simbólica, lo que también implica una disolución de los lazos sociales. Según Lacan, sin embargo, no hay en él, necesariamente, una psicosis subyacente; pero conlleva, de cualquier manera, la disolución del sujeto, que, por un momento, se convierte en un puro objeto.

Lacan ejemplifica con el caso de la joven homosexual tratada por Freud. Este afirma que la joven caminaba por la calle, junto con la mujer que amaba, cuando la descubrió el padre, que le dirigió una mirada llena de cólera. Enseguida, ella se lanzó al pozo de una línea tranviaria. Este intento de suicidio fue, en efecto, un pasaje al acto; pero no un mensaje dirigido a nadie (como lo sería un acting), porque la simbolización ya se había vuelto imposible para ella.

Enfrentada con la mirada (con el deseo) del padre, ella se sintió invadida por una angustia incontrolable y reaccionó de manera impulsiva, identificándose con el objeto. Entonces, literalmente, “cayó” (en alemán, Freud pone “niederkommt”) como el objeto a, el resto de significación.



por Jorge Grippo

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