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Jorge Grippo

Escisión

Sigmund Freud habló tempranamente de la escisión (en alemán, Spaltung; en francés, clivage; en inglés, splitting) del yo como un proceso que se podía observar en el fetichismo y en la psicosis.

En dicho proceso, se verificaban dos actitudes contradictorias ante la realidad; actitudes que llegan a coexistir simultáneamente en el yo: la aceptación y la renegación. Lacan, por su parte, amplió la noción de Spaltung (que prefirió traducir como refente) para abarcar y designar con ella no un proceso particular (del fetichismo o de la psicosis, como afirmaba Freud), sino una característica general, estructural, de la subjetividad en sí: el sujeto está radicalmente escindido, “separado de sí mismo”. (Esta noción le llega a Lacan a través de toda una tradición filosófica, desde Hegel a Heidegger, pasando por Nietzsche. Pero también lo influye la tradición simbolista de la poesía francesa, con el famoso “Yo soy otro”, de Rimbaud.) Esta escisión es irreductible, no se puede superar o “curar”; no existe ninguna posibilidad de síntesis dialéctica (o de otro tipo) entre esas actitudes opuestas. Para Lacan, el sujeto escindido o dividido se simboliza con la barra que tacha la S (relacionada con su versión del signo saussureano), para producir el llamado “sujeto barrado”. La escisión implica que el ideal de una autoconciencia presente plenamente es imposible de raíz. El sujeto nunca se puede conocer en su totalidad, siempre estará separado de su propio conocimiento (como el objeto dinámico de Charles Peirce, al que nunca se puede acceder). De ahí uno de los célebres apotegmas lacanianos: “Soy donde no pienso” (que invierte el cogito cartesiano). Esto es un efecto de la determinación inconsciente y, más específicamente, del significante. El sujeto está escindido por el hecho mismo de que es un ser hablante, ya que el habla determina una división entre el sujeto de la enunciación y el sujeto del enunciado, como lo estudian, por su parte, la semiología y el análisis del discurso (Jakobson, Benveniste, Ducrot). En su seminario de 1964-1965, Lacan va a teorizar al sujeto escindido también en términos de una división insuperable entre verdad y saber.

 

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