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Jorge Grippo

El Autismo

Término creado en 1907 por Eugen Bleuler, y derivado del griego autos (sí-mismo), para designar el encierro (tal vez, psicótico) del sujeto en su mundo interior y una ausencia de todo contacto con el exterior, que puede llegar hasta el mutismo.

Este trastorno psicológico consiste en un repliegue sobre el mundo interno del sujeto, que rehúsa el contacto con el mundo externo, y que puede ser concebido como el efecto de una falla radical en la constitución de la imagen del cuerpo.

Se da principalmente entre los varones, en una relación de 4 a 1 con respecto de las mujeres, y suele manifestarse antes de los dos años y medio.

Todo contacto físico, todo movimiento, todo ruido son vividos como una amenaza de ruptura de esa soledad radical. Serán tomados como si no hubieran sucedido o se los sentirá como una interferencia dolorosa. Cada estímulo del exterior representa una terrible intrusión. De ello surge un límite fijo dentro de la variedad de las actividades espontáneas, como si el comportamiento del niño estuviese gobernado por una búsqueda de la inmutabilidad (que explicaría la monotonía de las repeticiones). No se conoce con seguridad cuál es el origen del autismo y en qué medida influyen factores genéticos, el ambiente y/o alguna forma de alteración cerebral. Algunos investigadores se inclinan a afirmar que se trata de una lesión bilateral en el hipocampo. Ciertos hechos confirmarían esta hipótesis: la frecuencia de epilepsia entre los autistas, y alteraciones en su electroencefalograma y en sus potenciales evocados.

Los tratamientos deben tener en cuenta la gravedad del síndrome (el espectro autista está conformado por numerosos grados), sus capacidades, el desarrollo cognitivo (casi el 80% tiene algún tipo de retraso mental), la edad (la fase errática es de 3 a 5 años) y el grado de apoyo familiar.

Para algunos psicoanalistas, los niños autistas son prematuros psicológicos. La toma de conciencia de la separación del objeto ocurre antes de que sus capacidades de integración sean suficientes en el plano neurofisiológico. El niño se encontraría entonces en una situación de depresión psicótica (concepto tomado de D. W. Winnicott); el autista, para defenderse del vacío, desarrollaría defensas masivas, con el propósito de negar toda separación, toda alteridad.

En la actualidad, hay tratamientos novedosos que han tenido algún éxito con estos pequeños; por ejemplo, la zooterapia (terapia con mascotas, especialmente perros y caballos).

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