Instinto, pulsión y necesidad

Freud, a pesar de lo que afirman ciertas interpretatciones deformantes, siempre distinguió entre instinto (Instinkt) y pulsión (Trieb).

Para empezar, el primero es un concepto técnico, proveniente de la biología. La segunda está expresada por una palabra de uso casi cotidiano (con la misma raíz que el inglés “drive”), que también podría traducirse como “impulso”.

Lo importante es entender que “instinto” remite a un ámbito puramente biológico, característico del estudio de la etología animal y que luego se extendió a la conducta de los seres humanos.

Muchos seguidores de Freud, como James Strachey, traductor y editor en inglés, ofuscaron esta diferenciación al emplear la misma palabra inglesa, “instinct”, para traducir esos dos términos usados por Freud.

En tanto que los animales son impulsados por instintos (que son relativamente rígidos e invariables, e implican una relación directa con el objeto), la sexualidad humana es, en cambio, una cuestión de pulsiones (que varían y nunca alcanzan su objeto).

Lacan, en la primera parte de su obra, empleó con bastante frecuencia el término “instinto”; pero, después de 1950, esa palabra aparece menos en él, que prefiere, en su lugar, reconceptualizarla en términos de necesidad.

Igualmente, ya desde sus primeros trabajos, Lacan criticó a los que trataban de comprender la conducta humana en términos de puro instinto (incluso, y peor aun, atribuyéndoselo a Freud).

Esto implicaría suponer una relación armoniosa entre el hombre y el mundo, relación que no existe de hecho. El concepto de instinto parece dar por sentado algún tipo de conocimiento directo, innato, del objeto; ese conocimiento tiene casi un carácter moral, o bien metafísico.

Al contrario, Lacan insiste en que hay algo radicalmente inadecuado en la biología humana, un rasgo que él menta en las expresiones “insuficiencia vital” e “insuficiencia congénita”. Esta inadecuación (muy evidente en el desamparo del infante, tan distinto al caso de los animales) se compensa, paradójicamente, mediante los complejos.

Y el hecho de que la psicología humana esté dominada por complejos (que, a su vez, están determinados totalmente por factores culturales, sociales, simbólicos), y no por instintos, significa que toda explicación de la conducta del ser humano que no tome en cuenta esos factores es inútil desde su raíz.



por Jorge Grippo

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