El impacto de la relación entre hermanos en la salud según Harvard

La relación entre hermanos es un vínculo que muchas personas naturalizan y rara vez se detienen a cultivar con intención. Este lazo, que se forma en la infancia, puede ser fuerte y pacífico o estar lleno de roces, pero siempre es aceptado como viene. Sin embargo, la ciencia ha acumulado evidencia de que este vínculo y la calidad con que se vive durante los años de formación tienen consecuencias que se extienden mucho más allá de la casa familiar.

Un estudio reciente de Harvard, publicado en 2025 en la revista Social Science & Medicine, siguió a más de 5,800 adolescentes durante aproximadamente 20 años. Este análisis midió cómo el amor entre hermanos se asociaba con indicadores de salud y bienestar en la adultez, revelando resultados significativos. Aquellos que reportaron mayor amor hacia sus hermanos durante la adolescencia mostraron, dos décadas después, mejor salud del sueño y mayor optimismo. Por otro lado, quienes recibieron más amor de sus hermanos presentaron menor riesgo de ansiedad y depresión en la adultez.

“Los hermanos son la relación más duradera de la mayoría de las personas, lo cual significa que pueden entenderte de maneras en que otros no pueden.” – Susan McHale

La relación con los hermanos es el vínculo más largo que una persona puede tener en su vida, ya que comienza en la infancia, atraviesa la adolescencia y, en muchos casos, se extiende hasta la vejez. Sin embargo, este vínculo ha sido uno de los menos estudiados en la psicología del desarrollo. La investigación ha tendido a concentrarse en la dinámica entre padres e hijos, dejando en segundo plano la importancia de las relaciones fraternales, que pueden ser igual o más influyentes en el desarrollo emocional y social de una persona.

Los números respaldan esta afirmación: en Estados Unidos, más niños crecen con un hermano que con un padre presente en el hogar. Además, estudios sobre uso del tiempo muestran que los niños pasan más horas fuera del colegio con sus hermanos que con cualquier otra persona, incluidos sus padres y amigos. Un análisis exhaustivo sobre hermanos como contexto de desarrollo sostiene que esta relación es una fuerza motriz en el éxito de una persona en diversas áreas de la vida.

Es común pensar que la relación fraterna se reduce a sus conflictos visibles, como la competencia por la atención de los padres o las peleas por asuntos domésticos. Sin embargo, lo que realmente deja una marca son la calidad del afecto, el nivel de apoyo y la confianza presente en la relación. El estudio de Harvard distingue entre dos direcciones del amor fraterno: el que se siente y el que se recibe, y aunque los efectos son superpuestos, no son idénticos.

La buena noticia es que la relación fraterna no es un destino fijo. Se puede trabajar, mejorar y reparar, incluso en la adultez. Basado en recomendaciones de la literatura científica, aquí algunos puntos de partida para mejorar esta relación: revisar viejos roles familiares, verbalizar afecto y gratitud, aprovechar momentos de cambio para reevaluar el vínculo, no esperar crisis para reconectar, y reparar conflictos pendientes que pueden afectar la relación.

Un estudio de Harvard revela cómo el amor fraternal influye en la salud a lo largo de la vida. Un estudio de Harvard revela cómo el amor fraternal influye en la salud a lo largo de la vida.

Un estudio de Harvard revela cómo el amor fraternal influye en la salud a lo largo de la vida.

Un estudio de Harvard revela cómo el amor fraternal influye en la salud a lo largo de la vida.