La longevidad no se trata simplemente de acumular años, sino de sumar vida a esos años, sostiene Annie Coleman.
Con más de cuatro décadas de experiencia en empresas globales, Coleman observa cómo las corporaciones enfrentan el paso del tiempo en sus ejecutivos. Desde esta perspectiva, desafía el modelo tradicional de retiro y aboga por la reinvención, considerando la acumulación de años como un activo estratégico en lugar de un estigma.
A sus 66 años, Coleman se desempeña como embajadora global del Stanford Center on Longevity, donde une la ciencia de la longevidad con el liderazgo corporativo. Fundó la consultora RealiseLongevity, que asesora a empresas sobre cómo adaptar sus estrategias a un mundo con vidas más largas. Según Coleman, es crucial que las organizaciones respondan al envejecimiento de la población y aprovechen las oportunidades que presenta la nueva economía de la longevidad.
“La vida es reinvención” – Annie Coleman
El interés de Coleman por la longevidad surgió cuando, a los 50 años, fue contratada por un banco, lo que le hizo reflexionar sobre los prejuicios relacionados con la edad. A partir de esa experiencia, decidió motivar a las empresas a retener y contratar a personas mayores, quienes poseen valiosas habilidades y perspectivas.
En su opinión, es fundamental que las empresas entiendan la demografía actual: nacen menos personas de las que mueren y la esperanza de vida está aumentando. Por lo tanto, deben rediseñar sus formas de trabajo, fomentar equipos intergeneracionales y evitar el edadismo. Un estudio reciente indica que la capacidad cognitiva alcanza su pico entre los 55 y 65 años, lo que refuerza la necesidad de valorar la experiencia.
Además, Coleman sugiere que tanto gobiernos como empresas deben adaptar sus políticas de jubilación a las realidades de vidas más largas, ya que muchas estructuras están obsoletas. En este contexto, plantea que los jóvenes de hoy probablemente trabajarán hasta los 70 años, y destaca la importancia de ofrecer formación continua a los mayores de 50 años.
Finalmente, Coleman enfatiza la importancia de identificar habilidades y mantener conexiones sociales, así como la necesidad de resiliencia financiera. La educación es clave, y las universidades deben adaptarse para ofrecer formación a personas mayores, asegurando que puedan seguir contribuyendo a la sociedad.
La experta Annie Coleman propone reinventarse en la longevidad.

