Uno de cada cuatro adultos en el mundo ha declarado sentirse muy o bastante solo, según un reciente estudio realizado en 142 países. Este fenómeno es especialmente notable entre los adultos jóvenes, donde el 27% de quienes tienen entre 19 y 29 años se sienten así. En contraste, solo el 17% de los adultos mayores de 65 años experimentan este sentimiento.
El filósofo Arthur Schopenhauer afirmaba que la soledad es un puente entre nuestro ser interno y el vasto universo exterior. En la actualidad, la dificultad para establecer vínculos es un problema central. Alaleh Nejafian, psicóloga especializada en orientación vincular, señala que muchas personas en terapia expresan el deseo de estar con alguien, a pesar de que a menudo fingimos estar completos. La volatilidad de las relaciones amorosas no se puede entender solo desde la interacción entre dos personas.
“La mayor parte de las personas en terapia declaran que quieren estar con alguien.”
La llegada de la virtualidad ha transformado nuestra manera de relacionarnos. Los vínculos se han vuelto más ansiosos, donde se busca un contacto permanente y, a menudo, se desconfía del otro. El amor, sin embargo, se nutre de la distancia y la espera, elementos esenciales para construir un lazo significativo. Sin estas, las relaciones pueden volverse problemáticas.
Las aplicaciones de citas, que prometían soluciones rápidas, han mostrado ser insuficientes. Para generar un vínculo verdadero, es necesario arriesgarse y exponer tanto el cuerpo como el alma. Además, factores como el estrés y la precariedad laboral afectan nuestra disponibilidad emocional para conectarnos con otros. Es fundamental reducir la velocidad y dar tiempo para habilitar encuentros significativos.
La descomposición de los lazos sociales es un reflejo de la intersección entre el capitalismo y la cultura moderna. Esta transformación ha llevado a una lógica de consumo en las relaciones, donde se elige y se desecha sin culpa. El amor no puede ser visto como una experiencia de satisfacción garantizada, ya que implica vulnerabilidad y un profundo compromiso emocional.
La terapia juega un papel crucial al ayudarnos a retomar el control de nuestro cuerpo y decisiones, especialmente en un mundo donde las relaciones a distancia son cada vez más comunes. Nos cuestionamos la falta de contacto físico y nos damos cuenta de que a veces buscamos en el otro un alivio momentáneo para nuestras soledades.
Hoy, el dilema de la pareja se ha vuelto complejo. La institución matrimonial ha perdido su peso y los mandatos sociales han sido deconstruidos, lo que ha abierto un espacio para nuevas preguntas sobre el amor. Sin embargo, esta deconstrucción no garantiza armonía, ya que muchas personas aún enfrentan dificultades para establecer vínculos.
En esencia, nos cuesta estar con otros y construir relaciones sólidas. A menudo, se evita el conflicto y se lee como un esfuerzo enorme, lo que conduce a sentimientos recurrentes de desamor y frustración. Las personas tienden a querer ser queridas, pero aportan poco al acto de amar.
Finalmente, es importante reconocer que la falta de tolerancia y el enfoque productivista de la vida moderna afectan nuestras relaciones. El amor no es productivo, sino que implica aceptar diferencias y conflictos. La verdadera conexión se da cuando hay un cuidado mutuo y respeto.
La psicóloga Alaleh Nejafian analiza la soledad y la dificultad de amar en la actualidad.

