EMT: la terapia innovadora para combatir la depresión

La estimulación magnética transcraneal (EMT) fue desarrollada en 1985 por el doctor inglés Anthony Barker y su equipo en la Universidad de Sheffield. Este método busca integrar tractos nerviosos mediante la estimulación de la corteza cerebral, y los resultados iniciales fueron prometedores. Barker mostró un gran optimismo respecto a su potencial terapéutico y de investigación.

A inicios de los años 2000, la EMT emergió como una alternativa efectiva para tratar a pacientes con depresión, trastorno de estrés postraumático y trastorno obsesivo compulsivo. En 2008, la FDA de Estados Unidos validó su eficacia tras un estudio que demostró mejoras significativas en más de 300 pacientes con depresión tratados con EMT.

“La aprobación de una institución tan prestigiosa marcó un antes y un después en la credibilidad del tratamiento”, afirma Alejandro Andersson, médico neurólogo y director del Instituto de Neurología de Buenos Aires. “Aunque la depresión mayor es la indicación más conocida, este tratamiento tiene un espectro de aplicaciones mucho más amplio”, añade.

¿Qué es la estimulación magnética transcraneal (EMT)?

Según la Clínica Mayo, la EMT utiliza campos magnéticos para estimular las células nerviosas en el cerebro, buscando mejorar síntomas psiquiátricos. Durante una sesión, que puede durar entre 3 y 20 minutos, se utiliza una bobina que se coloca sobre el cuero cabelludo sin necesidad de cirugía, anestesia ni contacto eléctrico directo. “Con esa bobina podemos despolarizar las neuronas a una frecuencia diferente, modulando así la actividad neuronal”, explica Matías Bonanni, médico psiquiatra.

Andersson considera que la EMT es una forma de comunicarse con el cerebro en su propio idioma, que es la electricidad, sin recurrir a fármacos. El objetivo es restablecer la homeostasis y el equilibrio de las redes neuronales alteradas por la enfermedad. “Este enfoque produce cambios biológicos directos y medibles en la actividad cortical”, destaca Andersson. “No reemplaza a los fármacos ni a la psicoterapia, pero a menudo los complementa o permite reducirlos”.

El tratamiento generalmente dura entre 6 y 8 semanas, con un total de 30 sesiones. Aunque se observa un alto índice terapéutico, con bajos efectos adversos, algunos pacientes pueden experimentar cefaleas tensionales o espasmos musculares locales.

Además, la EMT ha mostrado una alta tasa de respuesta en pacientes con depresión resistente a tratamientos convencionales, con un 70% de eficacia. También se ha utilizado en casos de autismo, déficit atencional, ansiedad, migraña crónica y otros trastornos neurológicos. “La EMT mejora la calidad de vida, aunque no cura al 100%”, señala Boninno.

“Cada vez más centros están adoptando esta tecnología de vanguardia”, concluye Andersson.

Por último, ambos expertos coinciden en que no existe una cobertura universal para la EMT en Argentina, y a menudo los pacientes deben recurrir a amparos judiciales para obtenerla. En Estados Unidos, el tratamiento completo puede costar entre 15.000 y 20.000 dólares, mientras que en Argentina ronda los 4.000 a 5.000 dólares. A pesar de su efectividad, no hay una certificación específica requerida para los médicos que operan los equipos de EMT.

La estimulación magnética transcraneal se presenta como una opción eficaz para tratar la depresión. La estimulación magnética transcraneal se presenta como una opción eficaz para tratar la depresión.

La estimulación magnética transcraneal se presenta como una opción eficaz para tratar la depresión.