El síndrome de Fortunata: amor y dependencia emocional

El síndrome de Fortunata se inspira en la obra de Benito Pérez Galdós, donde Fortunata se enamora de un hombre casado, Juan Santa Cruz, y mantiene una relación secreta con él. A pesar de casarse con otro, su vínculo con Juan persiste, mostrando una intensa dependencia emocional. Esta narrativa refleja un patrón que se observa en muchas personas que se sienten atraídas por aquellos que ya están en una relación.

Este fenómeno, conocido como el sindrome de Fortunata, se caracteriza por establecer vínculos de dependencia emocional hacia personas que están comprometidas o en pareja. Según la licenciada en Psicología, Victoria Almiroty, este comportamiento no se limita al amor romántico, sino que implica una espera y una ilusión que pueden llevar a la invisibilización del amante.

“Amar desde la falta, desde el borde”,

señala Almiroty, enfatizando que el foco no está en el triángulo amoroso, sino en la lógica psíquica que sostiene este patrón.

La fascinación por ser amante puede estar relacionada con la marginalidad. Almiroty explica que el amante representa un deseo puro, alejado de la rutina, donde lo idealizado no es la persona, sino el espacio que esa relación representa. En lugar de amor, muchas veces se busca validación y reconocimiento.

“No repetimos lo que fue placentero, sino lo que fue familiar”,

dice el psicólogo Gabor Maté, sugiriendo que estas elecciones pueden estar ligadas a patrones familiares disfuncionales.

Las personas que se sienten atraídas por lo prohibido a menudo tienen vínculos familiares problemáticos. Sigmund Freud mencionaba que tendemos a “repetir en lugar de recordar”, lo que puede manifestarse en relaciones amorosas donde el amor fue intermitente o condicionado. La falta de amor en la infancia puede llevar a buscar relaciones donde se repiten esos mismos patrones de inalcanzabilidad.

La autoimagen deteriorada también juega un papel. Almiroty menciona que quienes sienten que deben competir por el amor del otro, no están habitando su propio deseo. Este patrón de búsqueda de validación se refleja en la figura del amante, que busca ser deseado antes que la pareja oficial. Además, existe una ilusión de control en estas relaciones, donde el amante cree que tiene el poder en la situación, cuando en realidad es una fantasía.

La competencia y la victimización son otros patrones que se presentan. Almiroty destaca que los individuos pueden estar buscando ganarse un amor que fue inalcanzable en su infancia, lo que se traduce en un deseo por lo prohibido. La atracción por lo que no se puede tener alimenta el deseo de manera intensa, volviendo más deseable al otro.

“El deseo es el deseo del otro”,

dice Almiroty, haciendo referencia a la teoría psicoanalítica de Jacques Lacan.

Para desarmar estos patrones, las profesionales sugieren no moralizar sobre la situación. Almiroty indica que es esencial explorar lo que se está buscando en estas relaciones. La terapia psicoanalítica puede ayudar a identificar patrones repetitivos y a poner en palabras el goce que se sostiene en estas dinámicas. Mitrani añade que es fundamental tocar fondo para poder salir de estas dinámicas, lo que puede implicar un proceso doloroso pero necesario para la sanación.

Explora la psicología detrás de quienes se enamoran de personas comprometidas. Explora la psicología detrás de quienes se enamoran de personas comprometidas.

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