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El poder del contacto físico en el alivio del dolor emocional

El neurocientífico estadounidense James Coan se dedicó a estudiar cómo funciona el cerebro de personas con Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT). En uno de sus experimentos, un veterano de guerra, quien tenía miedo de someterse a una resonancia magnética, pidió que su esposa estuviera a su lado. Al tomarle la mano, los médicos notaron cambios significativos en su cerebro, esto demuestra que el contacto físico puede tener un impacto profundo en nuestra respuesta al dolor.

Coan, intrigado por estos resultados, realizó más investigaciones y descubrió que tomarse de la mano con un ser querido puede calmar y aumentar la tolerancia al dolor físico. Esto es un hallazgo valioso, ya que muestra cómo nuestras relaciones pueden influir en nuestro bienestar.

Como bien dice un lama uruguayo, “las esperanzas son tóxicas porque la otra cara de esta moneda es el miedo”. En este contexto, el contacto humano se convierte en un antídoto frente a la ansiedad.

Hablando de la sincronización cerebral, este fenómeno ocurre cuando dos personas establecen una conexión emocional. Cuando dos personas se tocan, sus ondas cerebrales y ritmos fisiológicos se alinean, generando una sensación de calma y seguridad. Sin embargo, el médico psiquiatra Marcelo Cetkovich Bakmas enfatiza que esto depende del vínculo que exista entre ellos: “El contacto de una pareja o familiar tiene un efecto más potente que el de un desconocido”.

El contacto físico no solo calma la mente, sino que también puede reducir dolores físicos. Cetkovich Bakmas explica que es más efectivo en el dolor agudo y emocional. Por ejemplo, en recién nacidos, el contacto piel a piel ha demostrado ser eficaz para aliviar el dolor de ciertos procedimientos médicos. En adultos, aunque el efecto se mantiene, puede disminuir con la edad.

Además, estudios indican que las mujeres pueden beneficiarse más del contacto afectivo, posiblemente debido a diferencias hormonales y culturales. Sin embargo, experiencias de trauma pueden limitar este efecto positivo, generando incomodidad hacia el contacto físico.

En su investigación, Cetkovich Bakmas también menciona la matriz del dolor, que incluye varias áreas del cerebro que procesan el dolor físico y emocional. Cuando se recibe contacto afectivo, se activan ciertas fibras nerviosas que pueden disminuir la percepción del dolor.

Un estudio reciente publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) reveló que cuanta más empatía muestra una persona al consolar a su pareja, más se sincronizan sus ondas cerebrales. Esto significa que la conexión emocional puede ser un poderoso alivio para el dolor. Como afirma Pavel Goldstein, el autor principal del estudio, “este artículo ilustra el poder y la importancia del contacto humano”.

El estudio incluyó a 22 parejas, y los resultados mostraron que solo estar en presencia del otro ya generaba cierta sincronización. Sin embargo, cuando se tomaban de la mano durante el dolor, esa sincronización aumentaba significativamente.

En conclusión, el contacto físico es fundamental para aliviar no solo el dolor físico, sino también la ansiedad y el estrés emocional. Como nos recuerda la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP), esta información podría ser muy útil para capacitar a los profesionales de la salud en su trabajo con pacientes que sufren.

Un simple gesto de amor puede reducir el dolor físico y la ansiedad, según estudios recientes. Un simple gesto de amor puede reducir el dolor físico y la ansiedad, según estudios recientes.

Un simple gesto de amor puede reducir el dolor físico y la ansiedad, según estudios recientes.


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