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Jorge Grippo

Trabajo del duelo

El trabajo del duelo es el proceso intrapsíquico que sigue a la pérdida de un objeto de fijación; por medio de él, el sujeto debería lograr, progresivamente, desprenderse de dicho objeto. La expresión “trabajo del duelo” fue introducida por Sigmund Freud en su artículo “Duelo y melancolía” (1915). Es, de alguna manera, homóloga a la de “trabajo del sueño”. Da una idea (renovadora) de que el duelo es un esfuerzo, una actividad, una elaboración, y no un proceso “natural”. Para Freud, el resultado final de ese “trabajo” es la última etapa de un proceso interior que también puede fracasar, como muestra la clínica de los duelos patológicos. (Y, en cierto sentido, la melancolía es lo opuesto al duelo superado.) “Poco después de la muerte del enfermo —dice Freud—, comienza… el trabajo de reproducción que le trae de nuevo ante sus ojos las escenas de la enfermedad y de la muerte. Cada día pasa de nuevo por cada una de sus impresiones, llora por ellas, se consuela, por así decirlo, a satisfacción”. El concepto de trabajo del duelo debe relacionarse con la noción más general de elaboración psíquica, en tanto necesidad que tiene el aparato psíquico de ligar las impresiones traumatizantes. La existencia de un trabajo intrapsíquico de duelo está atestiguada por la falta de interés hacia el mundo exterior que aparece junto con la pérdida del objeto: toda la energía del sujeto parece ser absorbida por su dolor y sus recuerdos. El yo se ve prácticamente obligado a decidir si quiere compartir el destino del objeto perdido o, considerando el conjunto de las satisfacciones narcisistas que implica permanecer con vida, se determina a romper su lazo con el objeto desaparecido. Para que tenga lugar ese desprendimiento, que permitirá luego nuevas catexis, es necesaria una tarea psíquica. Se ha dicho que el trabajo del duelo consiste en “matar al muerto” (como se “mata al padre” para poder madurar). Freud mostró una suerte de gradación entre el duelo normal, el duelo patológico (donde el sujeto se cree culpable de la muerte, la niega, se cree influido por el difunto, siente la misma enfermedad que éste, etc.) y la melancolía. En el duelo patológico, pasa a primer plano el conflicto ambivalente (incluida la agresividad hacia el muerto); en la melancolía, el yo se identifica con el objeto perdido. Estos datos psicopatológicos se han relacionado con los proporcionados por la antropología cultural, sobre el duelo en algunas sociedades llamadas primitivas, y los ritos que permiten su superación.

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