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Jorge Grippo

TAG

Siglas de trastorno de ansiedad generalizada. Es uno de los trastornos de la ansiedad, junto con la fobia social, las fobias específicas, el ataque de pánico, el estrés postraumático y el trastorno obsesivo compulsivo (TOC). El TAG se caracteriza por una preocupación y una ansiedad frecuentes y persistentes respecto de una gran variedad de eventos o actividades. Algunos síntomas psicológicos pueden ser: preocupación crónica y “exagerada”, agitación, tensión e irritabilidad, aparentemente sin causa o más intensas de lo que sería esperable en la situación concreta. También suelen padecerse problemas de concentración y dificultades para conciliar el sueño. El síntoma clave es una dificultad esencial para relajarse. Con frecuencia, se notan signos físicos: mareos, temblores, migrañas, agitación, tensión muscular, dolores inespecíficos, molestias abdominales, urgencia para orinar, diarrea, sudoración excesiva. El TAG es habitualmente tratado con psicoterapia, antidepresivos y benzodiacepinas. Es verdad que las respuestas de ansiedad pueden ser consideradas reacciones defensivas e instantáneas ante un peligro, conductas adaptativas de la especie humana. Ejercerían una función preventiva o protectora. El problema es que el ser humano ya no tiene que enfrentarse con peligros todo el tiempo, aunque sí hay muchos agentes estresantes. El doctor Enrique Echeburúa lo explica así: “En el caso de los trastornos de ansiedad, la respuesta de miedo funciona como un dispositivo antirrobo defectuoso, que se activa y previene de un peligro inexistente. Precisamente el ser humano actual está abocado a abordar el fascinante problema de cómo controlar los aspectos perjudiciales de las respuestas de miedo (que se pueden manifestar psicopatológicamente en forma de trastornos fóbicos y de ansiedad) conservando, sin embargo sus beneficios protectores”. Por otro lado, es probable que el TAG sea causado por una combinación de factores biológicos y de circunstancias vitales. Muchos de los que padecen ansiedad generalizada también sufren otros trastornos concomitantes, como depresión y pánico. Es posible que estén involucradas modificaciones en ciertos procesos químicos cerebrales; por ejemplo, anomalías en los niveles de la serotonina. Hay enfermedades que dan lugar a trastornos neuroquímicos, como el hipertiroidismo. Por último, se consideran factores desencadenantes de ansiedad: aumento de las demandas internas y/o externas (miedo al fracaso); acontecimientos estresantes que disminuyan la autoconfianza; aumento de las amenazas del entorno (reales o imaginarias); situación estresante que afecta una vulnerabilidad individual. Quizás, en la mayoría de los casos, la ansiedad sea una extensión de problemas que estas personas han experimentado durante toda su vida y que de pronto se agravan.

Cuestionario GAD-7 para la medida del Trastorno de Ansiedad Generalizada

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