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Jorge Grippo

Catexis

También puede nombrarse como catexia, carga, investidura o investimiento, aunque a veces con distintas connotaciones.Es un concepto económico: la catexis hace que cierta energía psíquica se encuentre unida a una representación o un grupo de representaciones, una parte del cuerpo, un objeto, etcétera. El término original alemán, Besetzung, aparece constantemente en la obra de Freud, aunque con diversos alcances y ciertas contradicciones. Clínicamente, el tratamiento de los neuróticos, especialmente de los histéricos, sugiere a Freud la idea de una distinción fundamental entre las “representaciones” y el “quantum de afecto” con la que aquellas se hallan, precisamente, investidas, cargadas o catectizadas. Un acontecimiento importante en la historia del sujeto puede ser evocado con indiferencia y, al contrario, el carácter displacentero o intolerable de una experiencia se puede atribuir a un acontecimiento banal, en vez de a aquel que sí provocó el displacer (desplazamiento, “falsa conexión”). La cura restablecería la conexión entre las diferentes representaciones que intervienen, la relación entre el recuerdo del acontecimiento traumático y el afecto, y favorecería así la descarga de este (catarsis o abreacción). Más tarde, Freud abandonará (en parte) los esquemas neurológicos y llevará el concepto de energía de catexis al plano del “aparato psíquico”. En La interpretación de los sueños demuestra cómo esa energía se reparte entre los diversos sistemas (preconsciente, inconsciente). La elaboración del concepto de pulsión da una respuesta aun más compleja: la energía de catexis es la energía pulsional que surge de fuentes internas, ejerce una presión continua e impone al aparato psíquico la tarea de transformarla. El ello, polo pulsional de la personalidad, se convierte en el origen de todas las catexis, y las otras instancias absorben su energía de esta fuente primaria. Algunos psicoanalistas han creído que la noción de catexis es una suerte de garantía objetiva de que su psicología dinámica está en relación con la neurofisiología. El término catexis a veces parece connotar fines afectivos cualitativamente diferenciados, y no una carga (“medible”) de energía libidinal. Pero, de hecho, los psicoanalistas no pueden prescindir de la catexis para explicar muchos datos clínicos y apreciar la evolución de la cura. Ciertos conflictos parecen mostrar que el sujeto tiene a su disposición una determinada cantidad de energía, que reparte de forma variable en su relación con sus objetos y consigo mismo. Por ejemplo, en el duelo, el evidente empobrecimiento de la vida de relación del sujeto podría explicarse por una sobrecatexis del objeto perdido.

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