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Jorge Grippo

Autoestima - 2

Hay algunos indicios habituales y reconocibles de autoestima. 

La persona que se estima cree firmemente en ciertos valores y principios, y está dispuesta a defenderlos aunque encuentre oposición. Pero también se siente lo suficientemente segura de sí misma como para modificarlos si es necesario. Es capaz de obrar según sus convicciones, confiando en su propio criterio. No se obsesiona con los que los demás piensen de ella y de sus principios. No pierde el tiempo preocupándose por el pasado o por el futuro: aprende y proyecta, pero vive con intensidad el presente. Algo fundamental: cuando necesita ayuda de otros, la pide sin vergüenza. Se considera igual que cualquiera, ni inferior ni superior. No se deja manipular. Es capaz de disfrutar una gran variedad de actividades. Es sensible a los sentimientos y las necesidades de los demás. Por el contrario, la persona con autoestima baja tiene una autocrítica exagerada (pero es muy susceptible ante la crítica de los demás, que en realidad no acepta); siempre está insatisfecha consigo misma, pero no parece bien dispuesta a cambiar (o no sabe cómo). Sufre de indecisión crónica, por miedo cerval a equivocarse. Tiene un deseo excesivo de complacer (no se atreve a decir no) y una culpabilidad neurótica, sin fundamento. La autoestima se logra mediante algunos desarrollos claves: del sentido de pertenencia: del sentido de singularidad; del sentido del poder y la capacidad; de modelos para imitar (o no). Los desequilibrios de la autoestima pueden mostrar formas tan variadas como: trastornos psicológicos; depresión; ideas (e intentos) de suicidio; falta de apetito y otros trastornos de la alimentación; anhedonia (incapacidad de experimentar placer); miedo y ansiedad; pesimismo y escepticismo crónicos; inutilidad y desamparo; dificultad para tomar decisiones; inquietud, irritabilidad; trastornos del sueño; dolores de cabeza; problemas digestivos; trastornos afectivos y de comunicación; descuido de las obligaciones y el aseo personal; mal rendimiento laboral; adicciones; etc. Tanto en el ámbito de la psicología como en el de la psicopedagogía, se considera de gran importancia desarrollar la autoestima de los niños y los adolescentes, para asegurar su madurez psicológica. Los docentes juegan un papel importante en la construcción de la autoestima de sus alumnos, que es un aspecto sustancial para desarrollar su personalidad de adultos.

Ver también Autoestima - 1

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